Métodos de evangelización

¿Por qué lo llamamos dar testimonio cuando es SPAM religioso realmente?

Es una práctica común en los entornos de Iglesia reenviar contenidos de tipo católico de todo tipo con el afán de dar testimonio o evangelizar. Ciertamente, es más propio de ciertos perfiles de persona pero, aún así, es una práctica que, aunque bienintencionada, podría tener el efecto contrario al que se persigue. Llamémoslo por su nombre: se trata de SPAM religioso por mucho que lo queramos disfrazar de apostolado.

Conozco un pastor que no lo envía por chat, reenvía múltiples correos electrónicos todos los días a una lista de personas sobre la temática más variada. Y aún lo considera prácticamente un ministerio de apostolado al que dedica, según reconoce, hasta 30 o 40 minutos al día (probablemente será más).

12 razones por las que no resulta adecuado el reenvío de mensajes religiosos por sistema:

  1. Lo primero que diría es que es una actividad que carece de discernimiento alguno. Es una pura pulsión de quien lo envía. Lo que no se discierne, difícilmente será de Dios por muy religioso que parezca. Realmente no estás evangelizando, estás haciendo SPAM religioso. Algunos de tus destinatarios lo considerarán una molestia aunque no te lo digan.
  2. Los destinatarios a los que parece gustarles, no les está suponiendo un crecimiento en la fe, más bien puede ser al contrario: un mero entretenimiento equivalente a perder tiempo en Internet con cualquier otra cosa. No, el hecho de que tenga contenido religioso no quita para que estés induciendo a otros a perder el tiempo.
  3. La mayor parte de los contenidos que se reenvían son de las temáticas más variadas y se mandan sin ton ni son. Quien lo manda, no envía, solo reenvía, y no le importa si tiene sentido o es oportuno, no se pone en el lugar de quien lo recibe y, por supuesto, no personaliza el mensaje ni elige el momento. Es decir, trata a los destinatarios como una satisfacción de su propio gusto o interés, pues, a menudo no se ha pedido recibirlo.
  4. Es una tentación a golpe de click. Sí, una tentación sutil bajo capa de bien. El que sea religioso parece dotarle de una capa de legitimidad, pero no es así, simplemente el Tentador sabe usar el lenguaje religioso para su tarea. El alejamiento de Dios también se instrumenta a través de medios indirectos: basta la distracción, la palabra poco matizada, el quitar tiempo para hacer lo esencial, meter ruido para evitar el silencio interior donde escuchar las verdaderas palabras que provienen del Señor.
  5. Unido a lo anterior, es un auténtico auto engaño para el apóstol, pues le genera la falsa sensación de estar haciendo apostolado e incluso de estar evangelizando mucho, mientras que puede ser absolutamente contraproducente para suscitar, atraer, sorprender y abrir los sentidos. El destinatario habitual ya ha perdido la capacidad para sorprenderse o emocionarse. La fórmula se agota.
  6. A menudo se reciben contenidos que, en absolouto, son correctos. Más de una vez se reciben textos atribuidos al Papa o a los santos que son absolutamente incorrectos porque se han redactado mediante una errónea o falsa atribución y que solo buscan promover el buenismo, las ideas de los falsos profetas, rebajar la esencia del Evangelio, cuando no, simplemente, recopilar datos. Lo peor de todo es que quien lo envía queda en entredicho, pues queda en evidencia al notarse que no sabe filtrar lo que manda.
  7. Por otro lado, frecuentemente y dado el formato, suelen ser contenidos con un marcado carácter racional o su opuesto: puramente emocional, que se agotan en sí mismos y que no permiten una continuidad si existe un verdadero interés. La tentación de pensar que el destinatario ya buscará por su cuenta no deja de ser una falacia que busca autocontentar. Ni el destinatario es tan proactivo ni el ser humano funciona así y si fuera tan proactivo, evidentemente, no necesita dichos micro contenidos, más bien tendrá una vida espiritual que haga innecesarios tales intromisiones y ya tendrá otros medios mejor discernidos al respecto.
  8. Generan ruido interior. Efectivamente, atender a tanto mensaje de Spam religioso no es más que caer en la tentación del activismo interior. Es imposible que oigamos a Dios si nos llenamos de lo que no nos hace falta en ese momento por muy religioso que sea. Dios nos da el pan que necesitamos cada día, no es necesario recibir mensajes constantemente sobre cosas que en ese momento no necesitan ser abordadas o simplemente no es oportuno.
  9. Cuando los mensajes se reenvían a grupos de chat el daño es aún mayor, pues se reenvían contenidos que, al no estar personalizados según el destinatario, pueden generar desinterés, molestia o desconcierto en quien los recibe cuando son personas con poca experiencia de fe, escasa cultura religiosa o, por aún, se encuentra distanciado o en situación de indiferencia religiosa. Muy típico en los grupos familiares y del colegio. Los mensajes no hacen ningún bien por mucho que nos empeños en creerlo. El testimonio no se da de cualquier manera.
  10. El coste de oportunidad de perder silencio interior no es el único, también es un tiempo perdido, como apuntábamos más arriba. Espacio que podría dedicar el apóstola atender lo que Dios realmente le pide: servir, orar, formarse de manera más sistemática.O tan solo mantener un silencio interior mayor.
  11. Crea una falsa sensación de formación. Ciertamente la formación no tiene por qué ser siempre sistemática ni absolutamente ordenada, pero qué duda cabe que tampoco podemos llamar formación a cualquier cosa. Una persona que pueda recibir siete correos o seis chats en menos de media hora con contenidos que tan pronto abarcan un sacramento como un salmo como un tema teologal o un texto apologético no parece que siga los cánones de una formación adecuada. Más bien parece dispersar que sembrar.
  12. El cerebro tiene una capacidad limitada para retener información, procesarla y darle significado. Por tanto, científicamente sabemos que cuantos más hechos, ideas y contenidos se envien menos capacidad de percepción y de significación pueden tener, lo que es totalmente contrario el espíritu evangélico y a la parábola del sembrador. El sembrador no siembra de cualquier manera, lo hace para que algo crezca. Hacer spam religioso es tirar la semilla al camino directamente.