Evangelización activa

Breve encuentro y celebración de la natividad alrededor de la Palabra en el día de Navidad

¡Feliz Navidad! Os deseamos un día de celebración donde prime la centralidad de lo que celebramos. Por si sirve os dejamos un sencillo esquema de la celebración paralitúrgica que tendremos esta tarde. Aunque celebramos la natividad en la fiesta del gallo, hemos organizado un pequeño en cuentro simple en torno a la Palabra y al Nacido para que nos ayude a centrar la mirada un poco más si cabe. Nos exhorta el Papa Francisco estos días a no mundanizar la Navidad. Debemos cuidar especialmente el ambiente de nuestro hogar estos días, cada uno en la medida de lo posible, y tomando pequeñas decisiones para que lo convencional no se lleve por delante nuestra llamada a vivirlo de manera contemplativa.

Mientras que para el mundo e incluso para nosotros pueden ser unos días de caer en la tentación de las prisas, consumismo, postureo, frivolidad emocional y buenos pero superficiales deseos, los cristianos tenemos la oportunidad, y la llamada, a volver nuestra mirada sobre el verdadero misterio.

A pesar de lo que pueda parecer, la verdad es que el hecho de que lo vayamos a tener esta misma tarde, tras la comida de Navidad, nos permite a los que nos encontramos estar más centrados pues ya no queda nada convencional por celebrar realmente.

Realmente, no mundanizar la navidad es un tema que da para reflexionar ampliamente. Lo dejamos para otro día. Mientras tanto, os dejamos este pequeño apoyo por si aún estáis a tiempo de tener un rato contemplativo en compañía. Como veréis lo hacemos con niños muy pequeños así que no faltará ese elemento de desconcierto y descolocamiento tan propio del Portal de Belén.

Pequeña paraliturgia para adorar al niño Jesús y celebrar su natividad:

Preparación del espacio: Ponemos un Misterio o un niño Jesús en medio. También puede ayudar la corona de Adviento. Nosotros empleamos la balconera del niño Jesús colgada en una pared y en medio situamos una corona de adviento. En nuestro caso, el espacio fué el salón de nuestra casa que dispusimos especialmente de cara al encuentro.

Preámbulo: Breve ayuda a la disposición interior. Con ayuda de música espiritual de fondo que no distraiga, una persona preparada ayuda a entrar en disposición interior expresando en voz alta quién nos convoca, los motivos por los que estamos, la hondura con la que queremos preparar el encuentro para que cada persona pueda caer en la cuenta mejor de que este momento hay que cogerlo con un recogimiento determinado.

Corona de Adviento: Encendemos una vela blanca en el centro de la corona de Adviento como símbolo de la presencia del Señor, recién nacido.

Proclamación de la Palabra: Mantenemos una música de fondo en bajo mientras una persona que lea bien proclama la Palabra. En nuestro caso, escogimos el capítulo segundo de Mateo que leímos entero aunque podría haberse escogido la lectura de Juan de esta solemnidad. Elegimos la de Mateo por el relato de los sabios de oriente.

Meditación de la Palabra: Una persona preparada expresa brevemente una meditación sobre la Natividad y la encarnación para ayudar al resonar. En nuestro caso fué un sacerdote pero puede ser cualquier persona habituada a meditar sobre la Palabra de Dios.

Resonar de la Palabra: Dejamos unos instantes para que la Palabra siga resonando y haga su obra en cada uno. Después, abrimos la posibilidad de que cualquiera comparta lo que le esté resonando inspirado por el Evangelio leído.

Ofrenda: Tras el compartir del resonar de la Palabra, empezamos con nuestra ofrenda personal. En nuestro caso, llamamos a los niños pequeños para que se unieran en ese momento y participaran expresando su propia ofrenda al niño Jesús. En voz alta expresamos al Señor una oración personal inspirados en lo que hacen los sabios de oriente en el Evangelio. Es decir, nos inspiramos en los elementos de oro, incienso y mirra para presentar nuestras ofrendas. El oro como ofrecimiento de lo mejor que tenemos; el incienso para presentarle al Señor una situación o plegaria o nosotros mismos; la mirra como presentación de aquello que nos aleja de él para que lo purifique.

Habíamos dispuesto unas candelas junto a la Corona de Adviento así que invitamos a que cada cual encendiera una mientras expresaba su oración en voz alta y la ponía junto a la que simbolizaba el niño Jesús.

Credo: Todos rezamos el credo.

Oración final: Padrenuestro.

Salida: Cantamos un villancico y terminamos con un aplauso al Espíritu Santo que nos ha permitido estar reunidos en torno al Niño Jesús.

Seguro que lo podeis mejorar en diversos aspectos y/o adaptarlo a vuestro contexto. Lo importante es que resulte un buen medio para que sea internamente significativo.

Feliz Navidad, al Señor le pido que nos ayude a prolongar su luz del portal a través de la Nueva Evangelización.