Preparación para el Adviento, medita ahora para contemplar el Belén en su verdadero sentido esta Navidad

Cada año que pasa siento con más fuerza que, sin perjuicio de los evangelios dominicales del Adviento, necesito ahondar en una visión más contemplativa de los Evangelios propios de la Navidad antes de que estos lleguen, así que mientras lo voy haciendo, iré plasmando de lunes a viernes las meditaciones que me van brotando.

Lo llamo “Cuadro de Navidad” porque las lecturas de la Natividad son muy plásticas y estas reflexiones unas breves pinceladas que deberían enriquecerse con otras muchas.

Cada día iré publicando un nuevo texto para reflexionar.

Duodécima contemplación

Acampó entre nosotros. Acampar es sinónimo de movilidad, lo contrario a estar instalado. Dios nos quiere con capacidad para desinstalarnos. Él salió de su Gloria ilimitada pasando a una situación de limitación. Es decir, sacrificó su ilimitada divinidad para asumir una limitada humanidad (sin dejar de ser Dios, claro). Lo dejó todo por nosotros. ¿No es impresionante lo que dejó atrás?. Hay que tener mucho amor para ir de lo eterno a lo caduco; de lo pleno a lo sufriente.

Asombro y sobrecogimiento es lo que brota cuando uno percibe semejante entrega. Es como ver a un rey pasando de vivir en su palacio a hacerlo en una chabola para estar entre los que le necesitan y enseñarles el verdadero significado de lo que venía anunciando.

¿No te pide Dios, tal vez, que te muevas de donde estás para ir al encuentro del otro donde el otro se encuentra?.

Undécima contemplación

Herodes en el Templo. ¿Te has planteado qué aporta la persona de Herodes en todo el relato de la Navidad?. Lo más interesante de Herodes en el Evangelio no es que fuera Rey sino que estaba aislado en su Palacio. El Castillo de Herodes nos habla de una persona encerrada en sí misma, que no es capaz de recibir y celebrar la Novedad de Dios. Cuántas veces las personas se aíslan con sus propias ideas, sus caprichos, su afán por controlar y decidir y no dejan entrar a Dios en sus vidas.

Décima contemplación

La Estrella de Navidad. A los Sabios de Oriente se les apareció una estrella que los guiaba. Dios no deja tirados a los que buscan la verdad de su existencia. Dios sabe comunicarse en el lenguaje de los que no le conocen. El lenguaje, la ciencia de los Sabios, eran las estrellas y Dios supo hacerse descubrir a través de esas señales.

¿Has pensado que Dios te habla a través de otras señales que ya están en tu vida?.

¿Te has planteado que la principal señal de Dios es su Evangelio que a lo mejor apenas conoces?.

¿Has pensado que tú mismo puedes ser señal para otros?

Transmitir a quienes están a nuestro alrededor también requiere saberla comunicar en su lenguaje, no en el nuestro. Nos habla entonces de que planteemos si hemos de encontrar una forma de comunicar que esté más en sintonía con ese alguien a quien quieres transmitir, pues a menudo la frecuencia de onda del emisor no es captada por el receptor que se encuentra en una frecuencia distinta.

Novena contemplación

Oscuridad. Los Reyes magos se dejan guiar en medio de la oscuridad más que en la luz según destaca el Evangelio. ¿Cuántas veces nos sucede esto, que parece que vemos mejor en los momentos de dificultad que en los de luz?. A veces tienen que apagarse las luces para poder centrarnos en lo que verdaderamente tiene que brillar en nuestra vida. Cuando pasas por dificultad, se ven mejor algunas cosas porque te centras en lo esencial, ¿no te parece?. Cuando las cosas van mal, a veces se descubren los verdaderos amigos; cuando nos sentimos hastiados, podemos empezar a tomar decisiones que de otro modo no tomaríamos… el Evangelio nos invita así a revisar las situaciones de oscuridad con una mirada nueva pero también nos puede invitar a “apagar las luces” de todo lo que nos distrae para centrarnos en lo que verdaderamente ha de brillar en nuestra vida para dejarnos guiar.

Octava contemplación

Los Sabios de Oriente. Simbolizan a los que no conocen a Dios pero buscan ese algo más para lo que solamente Dios puede ser respuesta. Lo tenían todo pero no tenían suficiente, querían ese algo más que les impulsó a salir de su tierra y ponerse en camino sin certezas pero con señales; con intuiciones más que con certidumbres. Y con una gran fe en que habría algo que merecía la pena un esfuerzo de ese tipo.

Ellos presintieron que algo iba a ocurrir y algo ocurrió. Estaban abiertos a algo grande y no se defraudaron cuando vieron a un niño en el que se cumplían todas las promesas de una tradición que ni siquiera era la suya.

Cuando contemples el belén, piensa en que Dios se comunica de una manera que puedas entender. Que hay señales en tu vida desde la que Dios te llama a tener un encuentro con él.

Puede ser un buen momento para meditar sobre qué señales se están dando en tu día a día que pueden tener una nueva mirada desde Dios o sobre las que Dios te quiere decir o invitar a ponerte un camino aunque ahora no tengas todas las respuestas.

Séptima contemplación

¿Sabes lo que es un pesebre?. Pesebre, es el instrumento donde se da de comer a los animales. Cuando el Evangelio resalta que María puso al niño en el pesebre, nos está diciendo que lo pone en un lugar donde los demás se pueden alimentar. Cuando mires al portal de Belén, mira al pesebre y toma conciencia de cómo Dios elige presentarse de una manera en que puedas percibir que Él solo quiere alimentarte con su Gracia.

Sexta contemplación

La Navidad no es ningún cuento de hadas. No había sitio en la posada. A veces la vida es así. No es que a uno no le quieran es que parece que no hay sitio para más. Situaciones un tanto límite. El posadero se limitó a dar una respuesta de mínimos, no se hizo cargo del problema aunque a buen seguro José le transmitió el complicado y arriesgado estado de María. El nuevo contratiempo de la Sagrada Familia – uno más y no sería el último – nos habla de que la Navidad viene en medio de esfuerzo, de la dificultad, fuera de situaciones confortables. Pero aún así, o precisamente así, puede acontecer. Medita sobre la confianza de esta familia en su Señor. Piensa en el inexistente reproche de María y José frente a lo que acontece. No hay queja, porque hay una confianza superior. Tal vez de vez en cuando vivas alguna situación difícil, tal vez la revivas en estas fechas, pídele al Señor, con sencillez, no hacen falta muchas palabras, que te ayude a vivir esas situaciones con confianza. Que contemplando lo que vivió la Sagrada Familia te inspire para tus propias dificultades.

Quinta contemplación

Belén, Dios, alimento para otros. ¿Sabes lo que significa Belén?: Casa del Pan. ¿No es impresionante también cómo el Pueblo de Israel daba significado a todo?. Lo hacía porque este Pueblo iba más alla de la superficie de las cosas y en todo encontraba una manera de elevarse a Dios. ¿Vives con esa mirada para trascender lo que te rodea?. Cuando montes el portal de Belén o cuando pases por delante, maravíllate de un Dios que se nos ofrece como pan en cada eucaristía y a través de su Palabra en los Evangelios. Él quiere seguir viniendo a ti en cada comunión y en cada Palabra. Medita sobre Belén como lugar escogido por Dios para nacer. Belén ya no es una simple ciudad, es el lugar que Dios eligió para darse como pan a cada uno de nosotros. Quizá puedas meditar sobre dejarte alimentar por Él retomando mayor contacto con el Nuevo Testamento o tomando como propósito del próximo año, el aprender a dejarte inspirar por la Palabra.

Cuarta contemplación

La Sagrada Familia nace fuera de su zona de confort. No sé si te has parado a contemplar un poco cómo están José y María en los relatos de la Navidad. Están en movimiento constante y constantemente descolocados – fuera de sitio según nuestros criterios -. Piénsalo por un momento, ¿no es un poco llamativo que la llegada de Dios se produzca en el seno de una familia desplazada por las circunstancias en el momento menos oportuno?.  De alguna manera la Buena Noticia se nos presenta aconteciendo en medio de situaciones lejanas a la seguridad  y a la comodidad. Casi es una invitación a salir de la vida que nos hemos montado. Dios te pone en camino con lo justo porque no necesita más. Dios se hace presente fuera de tu comodidad y/o de tus esquemas actuales. Puede ser una invitación a cambiar perspectivas que no dan fruto, a iniciar nuevos caminos porque los actuales no nos llevan a Él ni a los demás, a asumir imprevistos como medio para dejarte hacer Buena Noticia para ti y para otros. A salir de algunas comodidades, a ponerse en marcha.

Tercera contemplación

José. Cuenta la cultura popular que Pepe podría venir de Pater Putatibus (P.P.), haciendo referencia a José como padre putativo, es decir adoptivo, de Jesús. José es el hombre que siempre estuvo ahí. Mientras que María es la Mujer del Gran Sí, quizá podamos decir que José es el hombre de los pequeños síes.  El Evangelio nos presenta a José como un hombre que va descubriendo su misión de forma paulatina y, sobretodo, que se va descubriendo progresivametne a través de los acontecimientos. A veces pensamos que un gran sí se nos viene grande y nos resulta más accesible pequeños síes que, casi sin que nos demos cuenta, descubren el gran Sí que estaba latente desde el inicio. Al contemplar a José, piensa en cómo le puedes ir diciendo Sí a Dios a través de tus pequeños y constantes síes de cada momento, en cada día, en cada acontecimiento. En los pequeños síes te está esperando Dios con una Palabra más grande.

Segunda contemplación

María, la segunda Creación. Sobre María “sobrevuela” el Espíritu Santo como en el Génesis “sobrevolaba” sobre la Creación. En María se da una Nueva Creación.

¿Eres consciente de la novedad que viene por María?

¿Has caído en la cuenta de que Jesús trae una nueva manera de ser Persona?.

Párate a contemplar el nacimiento como un nuevo comienzo desde Dios, como la manera que tiene Dios de presentarse

Primera contemplación

María, la gran Disponibilidad. Cuando María recibe el Anuncio de que concebirá al Hijo de Dios, su respuesta es “He aquí la esclava del Señor”. En María se da la disponibilidad por antonomasia y la fe perfecta, pues ella solo puede acoger la Palabra de Dios. No cabe más, ni cabe menos. María nos enseña la actitud por definición del creyente: estar abierto a la entrada de la palabra de Dios en la vida de uno y dejar que nos crezca por dentro y nos transforme.

Dios obra si accedes a ello y estás disponible.

¿Tienes esa disponibilidad? ¿Quieres tenerla?.

Es difícil estar disponible a Dios sin estar disponible a los demás, ¿Te ves como una persona disponible ante lo que el otro suscite en ti? ¿Estás abierto a una propuesta de vida mejor que la actual?