Claves

Si quieres evangelizar a los laicos, pónselo más fácil

Cuando era pequeño la única fruta que solía tomar era el plátano. Mi abuela aventuraba que no era porque no me gustaran las demás frutas sino porque era la más rápida de pelar. No le faltaba razón. Años después leía en un artículo de Harvard que este tipo de decisiones, basadas en lo que menos nos cuesta es un patrón típico personal. Es decir, las personas tendemos a seguir ciertos patrones de conducta; uno de ellos es el de seguir el camino de menor fricción hacia un objetivo.

Aplicando al ámbito de la evangelización este patrón, cabría decir que una pauta para ayudar más a evangelizar a otros y contribuir que progresen sería ayudarles eliminando las fricciones que impiden un cambio, una contemplación, una profundización o una participación mayor o mejor.

Dicho de otro modo, el contexto condiciona mucho al ser humano y todo lo que hagamos para remover obstáculos que impidan el encuentro ayudará a una siembra más fecunda. A menudo, por tanto, llegar más y mejor al evangelizando requiere ponerle las cosas más fáciles a los destinatarios. No se me escapa que parte de la evangelización de la persona implica purificar su fuerza de voluntad y que sea el propio sujeto el que haga el esfuerzo por dejarse alcanzar por el Señor. Es lo propio de una fe madura o en maduración sin duda alguna. Sin embargo, esto es más propio de quien ya es discípulo consciente y maduro, no de quien está entre la búsqueda más periférica y la madurez de la opción personal.

De hecho, a veces se nos escapa que las personas son complejas y que los propios procesos de fe no son tan simples. Incluso lo normal es que las personas necesitan muchos apoyos hasta que tienen la experiencia del Señor que les cambia su jerarquía de vida por completo.

No debemos olvidar, por ejemplo, Felipe se encuentra con el eunuco y éste se le expresa que está cautivado con la Palabra pero que no tiene quién se la explique. También podemos recordar la gráfica pedagogía de la escena de Zaqueo. Este necesita subirse a la rama de un árbol (lo cual representa un medio interpuesto para facilitar ese acceso), nada menos, para lograr ver al Señor (Sin duda lo había visto con los ojos de su corazón pero faltaba algo que se dió con el encuentro personal definitivo) y que el Señor entre en su casa (Jesús entra en su casa, no lo envía a verse a otro lugar. En este sentido, es Jesús quien se lo pone fácil a Zaqueo, no deja pasar la oportunidad).

Creo que podemos pensar la cantidad de aspectos en los que podríamos aplicar este principio de menor fricción en la evangelización:

  • En la diócesis de Alcalá de Henares envían para los domingos materiales a los padres que aún no pueden inscribir a los niños en la catequesis de la primera comunión para que puedan ir trabajando con los chicos algunos aspectos.
  • En algunas parroquias (a la que acudo a la eucaristía, por ejemplo) se regala en estas fechas un Evangelio del Día para facilitar que los fieles oren con él durante el año. Es algo ya esperado cada enero.

Pero se me ocurren muchísimos otros aspectos en los que se debería facilitar este acceso a los creyentes:

  • Se podrían publicar todos los eventos de la parroquia en un calendario público que los fieles pudieran sincronizar directamente mediante Google Calendar o iCal. Es una manera de estar en los móviles de los feligreses muy sencilla y muy efectiva.
  • Existen un buen número de páginas web que aún no son responsive. Es decir, su interfaz no se adapta al tamaño de las pantallas de los móviles. Y ello pese a que el Estudio General de Medios ha dicho que el 92% de los usuarios accede a Internet a través del móvil. Es decir, hoy día casi todo es mobile first para un buen número de contextos. Sin embargo, nos encontramos muchísimas web que apenas se pueden leer en un móvil e incluso páginas enteras de documentos publicados en el repositorio del Vaticano que adolecen del mismo problema.
  • ¿Quieres que tus feligreses preparen mejor la eucaristía del domingo? Envíales algunos puntos para orar durante la semana previa con la Palabra en clave propia y así refuerzas lo que escuchan en la celebración. Manda una instrucción muy breve semanal para que conozcan mejor los diversos aspectos de la liturgia y así no solo les formas sino que les haces caer en la cuenta de cómo vivirla más y mejor.
  • Hablando de organización. Es fácil predicar a los feligreses e interpelarles para que pongan primero lo primero, pero si el ser humano respondiera con tan solo dar instrucciones, la conversión no sería lo que es. Podrían organizarse talleres de gestión del tiempo de manera periódica y anual porque muchos creyentes no oran porque gestionan mal su tiempo y prioridades, no porque no lo tengan.
  • ¿Quieres mantener más contacto con tus feligreses menos presentes? Dispon un pop up en tu web parroquial para que salte en cuanto alguien lleve un tiempo determinado en la web (eso es que le ha interesado más allá de consultar los hoarios de misa o la ubicación) para que facilite su mail y se suscriba al sistema de comunicaciones de la parroquia.
  • ¿Quieres aumentar la motivación parroquial? No lo dejes a las homilías y a la hoja dominical, mantén un blog o una newsletter donde puedas enviar mensajes más concretos sobre el road map parroquial para ese curso; sobre la visión o discernimiento comunitario que se va abriendo y los hitos por los que va pasando. La visión en abstracto nos viene dada pero, en concreto, no es tan evidente ni entre los que están implicados en la parroquia.
  • Aprovecha las posibilidades que ofrecen los ebook como Kindle o Kobo. Estos dispositivos están sincronizados con cuentas de correo electrónico a las que se pueden enviar documentos en formato adecuado, a menudo un simple .pdf. Se podría usar para que los que usan tales dispositivos, lleven consigo también documentos de interés que no sean para trabajo ofimático; por ejemplo, la liturgia de las horas o comentarios del párroco al Evangelio del Domingo.
  • Publicar en Instagram las lecturas y los comentarios al evangelio del domingo como se hace aquíy aquí.
  • A menudo se recomienda a los peregrinos en la fe que oren, que es algo nuclear. Cierto. Correcto. Pero damos por hecho que la gente sabe orar, que no se siente perdida en la oración; que sabe hacer una lectio ella sola; que aprenderán por su cuenta a integrarla o planificarla, etc. Puedes organizar un taller anual o dos para ayudar a las personas a conocer distintos aspectos de la oración.

En definitiva, por un lado, damos demasiadas cosas por consabidas y, por el otro, a menudo nos saltamos pasos que pueden ser necesarios.